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Internet, redes sociales, marketing online y demás
Alejandro Ramos Melián
Vivimos en tiempos difíciles, donde el desempleo ocupa la mayoría de los titulares (con permiso de los señores Gadafi, Mubarak y Rubalcaba), potenciados por un asesino silencioso: la externalización del trabajo. Muchos hablan del sector del ladrillo, de cómo ha caído, pero pocos o, mejor dicho, nadie, se percata de como la Red ha abierto sus puertas de par en par a muchas profesiones, con todo lo que eso conlleva. Hoy en día, algunos trabajos - los que utilizan los ordenadores principalmente - pueden realizarse desde cualquier parte del mundo, sin necesidad de estar presentes y, sumado a que el valor del dinero no es el mismo en todos lados, la competencia se ha multiplicado, siendo los máximos beneficiarios los nuevos gigantes emergentes como India o China, con profesionales muy cualificados y unos sueldos muy bajos.
Por otro lado, nos encontramos en un momento histórico lleno de oportunidades. Recientemente, hemos sido testigos de cómo se han organizado revueltas en África y Oriente Medio ante dictadores que se han mantenido en el poder a lo largo de los años sin que nadie tuviera la fuerza o la cohesión necesaria para oponerse y, aunque parezca una frivolidad, ha sido posible gracias a Internet, concretamente, a una red social: Facebook. Pero no sólo los individuos utilizan estos medios. En mi profesión tengo la suerte de ser testigo de cómo varias empresas aumentan sus ventas o incrementan sus ganancias haciendo un buen uso de estas plataformas y de las estrategias de marketing en Internet que las envuelven, la denominada Optimización en Medios Sociales (SMO), una inversión mínima en comparación con los tradicionales medios impresos, formatos que tienen una vida media de pocos días antes de ser tirados a la basura u olvidados en algún cajón.
El SMO puede multiplicar aún más su eficacia combinándolo con sus otros hermanos de sangre: el posicionamiento en buscadores como Google (SEO) y la promoción por clics a través de Internet (SEM). Todos ellos juntos forman un tridente demoledor y que, con un presupuesto razonable, puede incrementar exponencialmente las ganancias de un negocio.
Sin embargo, puede producirse el efecto contrario. Especialmente en las redes sociales, muchas personas familiarizadas con las nuevas tecnologías, ejercen de líderes de comunidad en páginas de empresa o grupos (community managers), no siendo suficiente saber cómo funcionan. Una falta de ortografía, un contenido erróneo o falso, una opinión desafortunada o una estrategia de marketing on-line mal gestionada, puede llevar consigo un triste desenlace: la pérdida de credibilidad de una firma o el éxodo de muchos de sus clientes.
En definitiva, debemos de ser conscientes de que, aunque las empresas se encuentren en una etapa histórica inestable y con un futuro algo incierto, pueden seguir reinventándose y adaptándose a los nuevos tiempos, con inversiones no necesariamente muy costosas y que, aunque intangibles por la particularidad de su formato, son inmortales, tienen un mayor alcance (pueden dirigirse tanto local como mundialmente) y son fácilmente actualizables.
ARM - Alejandro Ramos Melián
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Un comentario
La verdad que toda credibilidad de cualquier firma, cae de inmediato al leer algún comentario publicado fuera de lugar o con faltas de ortografía... Como dice el dicho: ".. zapatero a sus zapatos..."
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